Diario inefable

Quien busca el final de su camino no está en camino, lo que está buscando realmente es su comienzo. (p. 134)

La vida pura carece de técnica, al igual que la creación pura. Todo es cuestión de una técnica, de un método, de una enseñanza, de una escuela, de un proceso, de una rutina, de una costumbre, de un oficio.

Si se quisiera escribir el poema de arte puro, habría que fundar para tal propósito una lengua sin referentes ni gramática, un idioma mudo e incomprensible. (p. 52)

La pereza es la mayor de las pasiones, pero es una pasión al revés, como un calcetín dado la vuelta. Es una pasión multidimensional, cósmica y omnipotente. Todo lo anula con su fuego helador. (p. 72)

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