Los campos de la poesía
son de árida exuberancia.
En ese destierro, bajo el sol absoluto,
caminamos los ciegos a la sombra
nítida del verbo.
Amar deja, como la guerra
Amar deja, como la guerra,
devastaciones germinadas,
campos exuberantes,
soledades que crecen
salvajes e insólitas.
Solitario al amanecer
Solitario al amanecer,
cuando todos atardecen,
recojo flores en campos minados,
y lo mismo que estallara el cuerpo,