Sequía

Vino el mercader y vio
que ya nada quedaba en el mercado,
que las tiendas estaban vacías, que no había
jarrones, flautas, alfombras ni alhajas;
que ni siquiera había tiendas, sólo desierto.
Todos decían: no nos importa, desconocemos la sed.
Pero el mercader aún la conocía, así que tomó un atajo
e hizo que cesara la lluvia interna,

Leer más sigue leyendo →